Razones de peso para contratar personas sin experiencia profesional

Existen multitud de motivos para contratar personas sin experiencia previa profesional. Las organizaciones me solicitan perfiles muy diversos para la contratación laboral pero últimamente el enfoque planteado a la hora de hacer una selección es "lo que más barato salga". Triste y cierto es que los empresarios y organizaciones más que apoyo a la contratación están encontrando trabas, lo que les incita a pensar no en los beneficios de contratar una persona adecuada, sino en el "ahorro" inmediato y figurativo que le supone contratar a la persona más económica con respecto al "coste" de personal.

Hablar de persona más adecuada no es hablar de la persona que disponga de mayor experiencia y que se adapte al milímetro al puesto que le ofreces. Es más y me reitero: hay razones de peso para apostar por personas sin experiencia profesional o con una experiencia diferente al puesto que se requiere. 
Mis antiteorías pueden poner al más gurú de todos los economistas los pelos de punta. Lo sé...

Razones para mi antiteoría:

1. Oportunidad: El candidato con inexperiencia profesional acepta esta contratación como la oportunidad de demostrar sus valores y ponerlos a disposición de la empresa. Es un intercambio de compromiso entre ambas partes que supera cualquier tecnicismo profesional.

2. Mente abierta: Un empleado sin experiencia previa, tiene la capacidad de adoptar la filosofía de tu empresa, los valores de tu organización y el saber hacer de tu negocio. No dispone de "vicios adquiridos" de un puesto anterior. El "yo lo hacía así…" o "desde siempre…" no forma parte de un comportamiento anclado en su cabeza. Su aprendizaje es diario y se adaptará sin objeciones a las metas que tu empresa le plantee.

3. Capacidad de invención: Como decía el psicólogo alemán Max Wertheimer (ya mencionado en otras ocasiones en mi blog) "Las experiencias previas estorban al pensamiento creador". Es más fácil que una persona no encorsetada en un papel previo sea capaz de resolver incidencias de una forma creativa y de la mano de las ideas, lejos de convencionalismos y tradición de conocimiento en el puesto; el talento aflora y el crecimiento está garantizado.

4. Fidelidad y prescripción: Un empleado motivado por la oportunidad de desarrollo que le aporta tu empresa, es un cliente interno fidelizado. Su entusiasmo por esta primera experiencia en este campo o primera experiencia profesional lo convierte en un gran prescriptor de tu marca.

5. Valores convertibles: Este empleado se convierte en un transformador de costes en inversión. Puede inspirar dinamismo entre otros compañeros más aletargados por el paso de los años o la rutina que puede generar un puesto. Creo firmemente en que los valores personales pueden transformar costes de personal en INVERSIÓN DE PERSONAL y que su actitud contagie al resto de la organización.

Con ello pongo de relieve mi apuesta diaria por la actitud emprendedora. En mi afán por volver orgánicas a las empresas y que con ello respiren y transmitan vida, suelo mover mi ficha por las jóvenes promesas. 
Es cierto que apostar por un empleado con experiencia es poner la ficha sobre "seguro" porque con seguridad se adapta al puesto pero apostar por un empleado sin experiencia es mover ficha hacia un proyecto nuevo profesional y humano, una apuesta firme por una mirada llena de ilusiones, que se extiende, que motiva y que inspira. PIÉNSALO.

Si estás buscando tu primer empleo, este artículo también es para tí. Adopta estos puntos como tuyos y hazlos tu arma más poderosa ante cualquier entrevista de trabajo, sé fuerte, entusiasta y siéntete bien con todo lo que sólo tú puedes aportar. ÁNIMO.

¿Y tú...por qué apuestas?




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